LA EVALUACIÓN. ESE PROCESO
TAN TEMIDO Y POLÉMICO
En esta ocasión el tema a tratar en la tarea era la EVALUACIÓN, y lo curioso es que para ello la profesora nos mandó prepararnos esta parte del documento, para luego evaluarnos sobre él; algo así como una "metaevaluación". De manera que nos pusimos a estudiar a ciegas, ignorando con qué tipo de evaluación nos sorprendería la profesora: tipo test, desarrollo, exposición oral, debate...; factor decisivo en la manera de llevar a cabo un buen estudio.
Una vez en clase, nos llamó la atención el hecho de que hubiera cuatro tipos de examen, con distinto método, objetivo y forma de puntuación. Se trataba de dos examen tipo test, uno con una encabezado en el que procedimiento de puntuación eliminaba el acierto por azar y otro sin este criterio; un examen de desarrollo sobre unos conceptos expuestos en el texto y un cuarto también de desarrollo, que consistía en una aplicación práctica de la tarea del Glogster.
Al terminar con el "examen" la profesora nos hizo intercambiarlos con otro compañero y corregir así un examen cuyo método de evaluación fuese distinto al nuestro.
REFLEXIÓN
Tras el
ejercicio de ayer y su posterior comentario, me he dado cuenta de varias cosas:
- Se tiene la tendencia a seguir pensando como alumnos, a veces como críos, no como profesores.
- El miedo que causa a algunos la posibilidad de fracasar, los deja inmóviles y les impide ver las cosas con perspectiva y realizar una simple tarea.
- La evaluación auténtica, si somos realistas, no es un máximo a alcanzar sino una utopía, un concepto que si Platón me permite, se encontraría en su Mundo de las Ideas, muy lejos de "nuestra caverna".
- Isabel quería que supiésemos, en carne propia, lo importante y lo difícil que es llevar a cabo una evaluación adecuada, acorde con los contenidos dados y el método de aprendizaje. Desarrollaré esta última cuestión a continuación.
Antes de
evaluar nos debemos hacer, al menos, estas tres preguntas:
1.
¿Para qué es la evaluación? Dependiendo de nuestra respuesta y
del fin que le queramos dar a la evaluación hablaremos de evaluación sumativa, mide el
grado de alcance de unos determinados objetivos a partir de la nota obtenida en
un examen; evaluación
formativa, actividad sistemática y continua, que tiene por objeto
proporcionar la información necesaria sobre el proceso educativo, para
reajustar sus objetivos, revisar críticamente los planes, los programas, los
métodos y recursos, orientar al alumnado y retroalimentar el proceso mismo; evaluación
diagnóstica, es el instrumento que nos permite reconocer las habilidades
y conocimientos que han adquirido los alumnos
a lo largo de sus años de estudio, es el reconocimiento de su nivel
inicial, en base al cual cimentar.
La secuencia lógica sería hacer
primero la evaluación diagnóstica, continuar con la formativa y finalmente la
sumativa, pero muchas veces los docentes se pierden por el camino o no le
invierten todo el tiempo que deberían a este proceso, limitándose a la
sumativa.
2.
¿Qué evaluar? En realidad y aunque nos pueda sorprender, hay muchas actitudes a valorar, tales como: el Saber,
es decir, los conocimientos de tipo teórico; las habilidades, destrezas en el
manejo de un instrumento, un programa, en una defensa oral, en una tarea
colaborativa, etc.; las capacidades, el saber hacer; las competencias, la más completa y que tan de moda está ahora,
integraría el conjunto de atributos personales y la aptitud demostrada para
aplicar conocimientos y habilidades.
3.
¿Con qué evaluar? Finalmente habría elegir el instrumento o
método más adecuado para llevar a cabo la evaluación: pruebas escritas tipo test o de desarrollo,
pruebas prácticas, exposiciones orales individuales o en grupos, debates...La
elección dependerá del proceso de enseñanza-aprendizaje que se haya llevado
previamente.
A la vista
de estos y otros muchos más tipos de evaluaciones, actitudes, herramientas, el
docente debe necesariamente salir del método común y cómodo, y dedicar un
tiempo a reflexionar pues después de todo el fracaso de nuestros alumnos
también será el nuestro propio.
CONCLUSIONES:
A la hora
de llevar a cabo una evaluación debemos tener en cuenta que:
Ø Es un
instrumento de análisis, reflexión e investigación de la práctica docente.
Ø Debe ser
continua, durante todo el años académico; integradora; más justa que objetiva,
pues la subjetividad está en nuestra propia naturaleza; democrática, pues los
criterios de evaluación han de ser públicos y conocidos por los estudiantes; lo
más individualizada posible y debe atender a la diversidad del alumnado.
Ø Ha de tener
un carácter formativo y orientador, proporcionando información sobre la
adaptación del alumnado y la consecución de las distintas competencias, por
tanto contextualizada con su titulación.
Ø Tiene que
estar al servicio de quien aprende y quien enseña, no convertirse de un
instrumento jerárquico, sino en un instrumento que ayude al estudiante a sentir
que ha alcanzado un objetivo.
Ø Es un
proceso difícil, desagradecido por los alumnos y cuyos malos resultados
producen un sensación de vacío e impotencia al docente.
Ø Su
finalidad es la de organizar y mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, la
evaluación misma es una forma de aprendizaje.
Me despido con estas dos
reflexiones:
"Dime
cómo evalúas y te diré que tipo de profesor eres"
"Dime
cómo enseñas y te diré como has de evaluar"

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